martes, 4 de marzo de 2014

Muero

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

¿Cómo pude hacerlo? Me tiende la mano y le cogí el brazo.

¿Cuándo me he convertido en esa clase de persona? Mil maldiciones para mí.

Sé que de las personas a las que les voy a enviar esto para que lo lean hay algunas que no entienden cuando digo que me he equivocado. Otras no se sienten cómodas conmigo o al menos eso es lo que, tristemente, noto. Y otras directamente prefieren no saber nada de mí.
O al menos de momento.
Espero que sea así, solo de momento.
Sonará exagerado pero sin ellos no vivo. Me han dado auténticas lecciones de vida. La más veterana del grupo me ha dicho que me tranquilice, que todo tiene solución y que seguro que para esto la hay. Que espere me ha dicho ella, mi hermana y alguien más.
Y yo espero, pero la espera a pesar de lo poco que llevo esperando es eterna.
Le he fallado a un amigo y no sé cómo pude.
No entiendo cómo la historia se puede estar volviendo a repetir. Sin ellos no soy nada aunque suene exagerado otra vez. Lo bueno era que no me había adaptado yo a ellos sino que ellos me habían aceptado y ellos son los que me habían adaptado. Ahora les pido una segunda oportunidad. Aunque me hayan dicho que no me quieren ver como alma en pena ni llorando porque no les gusta que esté así, no puedo evitarlo porque ahora me faltan.

Y todo ha sido por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa :'(

miércoles, 22 de enero de 2014

Invictus

Han pasado muchos días desde la última vez que escribí y desde entonces han pasado muchas cosas.
Mi vida ha dado un giro brusco, ha cambiado. Cuando creí que las aguas de mi vida se habían calmado, una tormenta llegó para ponerlas nerviosas de nuevo. Fue en ese mismo momento cuando me acordé de un poema que terminaba con un "Yo soy el dueño de mi destino. Soy el capitán de mi alma" y entonces cogí el timón y con valentía navegué hasta aguas más tranquilas.
Pero esa valentía no vino sola. Vino acompañada. Acompañada de voces sabias que me aconsejaban. Había voces que conocía de antes y voces nuevas que conocí por primera vez. Todavía no sé si todas esas voces eran de personas como yo o pertenecían a ángeles que Dios mandó a este mundo para estar en contacto con nosotros y que esconden sus alas bajos sus ropas cotidianas para así pasar despercibidos.
A mí me gusta pensar que son esos ángeles que digo porque la verdad es que no encuentro una explicación que me diga de dónde sacan esan bondad, esa generosidad, esa solidaridad... ese gran sentimiento de amistad.
El caso es que tengo muchísima suerte de que esos ángeles me acompañen. Esos ángeles tienen nombre por supuesto. Pero no hace falta que los nombre porque ellos ya saben quienes son. Esto es para ellos. Para ese corazón con el que Dios los bendijo.
No sé cuánto tiempo de vida me queda, años, meses, días, horas, no lo sé. Lo que sí sé es que ellos me acompañarán siempre y eso a parte de feliz, me hace invencible. Por si algún día  me pasara algo quiero decirles que me gustaría que se cuidaran entre ellos, que nunca cambien y me recuerden. Pero sobre todo que nadie les quite nunca de sus bocas, sus sonrisas.

"Soy el dueño de mi destino. Soy el capitán de mi alma"

martes, 22 de octubre de 2013

Llegó el día

Llegó el día en el que todo cambió. Llegó así, sin más. Fue unos de esos días que ni en tus peores pesadillas podrías imaginar que llegaría. Pero llegó. Pálido, así me quedé. Intentas buscar un apoyo y una explicación en personas de más edad que conoces con la esperanza de una respuesta alentadora y te dicen que "eso no se puede remediar, la vida es así de cruel" y entonces te hundes aún más. Lo peor de todo es que sabes y reconoces que esas cosas pasan, pero nunca te imaginas que le pueda pasar a tus seres más queridos. Pero llegó el día, ese día en el que mi vida cambió, mis seres queridos cambiaron. Y ahora me da miedo hablar con cualquiera de los dos. Y no te crees que puedas sentir miedo al hablar con esas personas después de la de tardes y la de horas y horas que te has tirado hablando con los dos. Aún así los sigo queriendo. Y te acuestas y le pides a Dios que los cuide para siempre y que de alguna manera los vuelva a juntar. Pero además le preguntas "¿Por qué tuvo que llegar ese día Dios mío?" Y entonces la única respuesta que encuentras es "Porque la vida es así de cruel, ese día estaba escrito que tenía que llegar, desgraciadamente".
Y llegó ese día...

"Espero que estéis bien"

viernes, 11 de octubre de 2013

Había una vez...

Había una vez, en una ciudad llamada Córdoba, una niña. Una niña preciosa y buena como ella sola. Orgulloso digo que es mi hermana. Es mi niña y la quiero y la adoro. No procuro parecer un poeta escribiendo y me da igual si la manera de expresarme escribiendo es muy básica o burda. Me la sopla. Voy a expresarme y voy a hacerlo a mi manera.
Estaba hablando de mi niña y lo último que había dicho de ella es que la quiero y que la adoro. No me canso ni me cansaré de decirlo. No he conocido a nadie como ella. Y, como de costumbre, agradezco a Dios por haberme dado la oportunidad de haber compartido con ella todos los momentos que hemos vivido juntos. Son momentos que nos han permitido disfrutar y, sobre todo, aprender. Aprender de nuestros errores y aprender el uno del otro.
Hemos pasado momentos malos pero poco a poco los vamos superando, porque para eso están los hermanos, para apoyarse en los malos momentos ya sea uno a otro o mutuamente.
Como estoy seguro de que leerá esto, quiero enviarle un mensaje:
"Hermana, te quiero. Te quiero mucho. Me vas a tener para lo que tú quieras, necesites o se te antoje. Ésto no es nuevo ya lo sabes. Pero para recalcar lo que digo quiero que sepas que siempre voy a estar ahí:
- Si te pones mala, voy a estar ahí.
- Si te hacen algo, voy a estar ahí.
- Si necesitas desahogarte, voy a estar ahí.
- Si necesitas un abrazo, voy a estar ahí.
- Si quieres que esté presente en tus momentos de disfrute, voy a estar ahí.
- Siempre, voy a estar ahí.
Eres de lo mejor que me ha pasado en la vida y voy a luchar porque estés siempre feliz, con una sonrisa de las tuyas en la cara y porque pienses lo mismo de mí. Te quiero mi niña".

Un beso y un abrazo para mi niña, de tu hermano que te quiere :3

lunes, 7 de octubre de 2013

Gladiador

Éxito, reconocimiento, fama, gloria...
Muchos de nosotros luchamos por razones como estas. Pero no puedes construir un buen nombre de un día para otro.
Es necesario trabajar duro, incluso si hay tropiezos y caídas. Es necesario superar los obstáculos. Es necesario tener motivación, perseverar e insistir.
La vida es una sucesión de batallas.
Trabajo, familia, amigos: todos tenemos un estatus actual. Y también expectativas para el futuro.
Y como siempre, los giros y vueltas del destino nos sorprenden.
No siempre podemos hacer solo lo que nos gusta. Pero aquellos que les gusta lo que hacen se sienten orgullosos de siempre hacerlo mejor, haciendo más progresos día a día.
Hay momentos de calma y frenéticos momentos decisivos.
Cuando las buenas intenciones no son suficientes, es cuando la vida nos demanda, coraje, valentía, creatividad y un indiscutible espíritu de lucha.
La verdad es que los problemas y los reveses suceden con más frecuencia de la que nos gustaría.
Los tiempos cambian. Llegan nuevos desafíos, nuevos objetivos. Los guerreros miran en los ojos del futuro sin miedo ni arrogancia, pero con la confianza de quien está listo para la batalla.
Vivir es también prepararse para situaciones difíciles. El modo en que enfoquemos las dificultades, es lo que hace la diferencia.
A veces nos preguntamos:
¿Cómo enfrentar los cambios radicales que se presentan frente a nosotros?
Es como actuar en un nuevo escenario donde pensábamos que lo hacíamos bien y ahora necesitamos aprender de nuevo.
¿Cómo luchar sin dejar atrás valores fundamentales? Y más: ¿Cómo saber exactamente qué necesitamos hacer en el momento correcto?
Lo increíble es que precisamente durante las situaciones adversas, muchos redescubren lo mejor de ellos mismos.
Ética, amistad, la capacidad para crear nuevas estrategias basadas en la experiencia.
El talento para promover alianzas positivas.
Espíritu de liderazgo. La conciencia de que la fuerza reside verdaderamente en el trabajo en equipo.
Todo esto aflora cuando las circunstancias lo exigen. Cuando se sabe que existe un objetivo mayor a ser alcanzado.
Claro que no es fácil abandonar hábitos, costumbres... No es fácil adaptarse a nuevos medios, o emplear recursos con los que no estamos familiarizados. Pero todos los guerreros saben que el pesimismo y la inseguridad nos harán retroceder en momentos como estos.
Aunque la amenaza venga de muchas partes, con agilidad, fuerza y determinación podemos alcanzar nuestros objetivos.
La combinación de energía e inteligencia, es como el equilibrio entre la emoción y la razón, son esenciales para el éxito.
Es una sensación extremadamente agradable llegar al fin de una tarea con el sentimiento de un deber cumplido y recibir la consagración y el respeto de todos nuestros colegas, la admiración de las personas que amamos...
Escuchar nuestro nombre con orgullo, el orgullo de haber visto en los obstáculos la oportunidad para crecer, el orgullo de quién sabe enfrentar las turbulencias de la vida y ganar...
El orgullo de ser el ganador, quien no dejó los valores fundamentales.

"Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad. Fuerza y honor"