Llegó el día en el que todo cambió. Llegó así, sin más. Fue unos de esos días que ni en tus peores pesadillas podrías imaginar que llegaría. Pero llegó. Pálido, así me quedé. Intentas buscar un apoyo y una explicación en personas de más edad que conoces con la esperanza de una respuesta alentadora y te dicen que "eso no se puede remediar, la vida es así de cruel" y entonces te hundes aún más. Lo peor de todo es que sabes y reconoces que esas cosas pasan, pero nunca te imaginas que le pueda pasar a tus seres más queridos. Pero llegó el día, ese día en el que mi vida cambió, mis seres queridos cambiaron. Y ahora me da miedo hablar con cualquiera de los dos. Y no te crees que puedas sentir miedo al hablar con esas personas después de la de tardes y la de horas y horas que te has tirado hablando con los dos. Aún así los sigo queriendo. Y te acuestas y le pides a Dios que los cuide para siempre y que de alguna manera los vuelva a juntar. Pero además le preguntas "¿Por qué tuvo que llegar ese día Dios mío?" Y entonces la única respuesta que encuentras es "Porque la vida es así de cruel, ese día estaba escrito que tenía que llegar, desgraciadamente".
Y llegó ese día...
"Espero que estéis bien"
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